Jesús Aguilar Andrade y su campaña de acoso: aclaración pública sobre las menciones falsas en una tesis de la ENAH

 

Jesús Aguilar Andrade
Captura de una presentación pública de Jesús Aguilar Andrade. Nitidez mejorada con IA para facilitar su lectura; el contenido no fue alterado.

Este texto tiene un propósito simple: dejar constancia pública de los hechos, aclarar lo que es falso, y explicar el contexto detrás de una mención que me involucra en un trabajo académico de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH).

El origen: una tesis de más de 1,500 páginas

En 2024 se presentó en la ENAH la tesis "Bolitas y chochitos: la homeopatía bajo fuego. Disertación antropológica, epistemológica e histórica", de Jesús Aguilar Andrade, bajo la asesoría de la Dra. María Antonieta González Díaz. El documento supera las 1,500 páginas y está disponible en el repositorio institucional del INAH.

En la página 1229, el autor afirma lo siguiente sobre mí:

"Todavía hasta mediados del 2022 Gerardo siguió usando el mismos hashtag y memes, en todo el seguimiento que se le dio a su cuenta nunca dio un solo argumento. Finalmente, su cuenta fue suspendida a mediados de junio del presente año. Cabe resaltar que Gerardo también colaboró con Mario Adalid Lugo quien dicho sea de paso, hizo una multicuenta de "Debunker MX" (la misma cuenta que estuvo en contacto con Jaime) y amenazó con "doxxearme", pese a que mi nombre completo ya era público."

Vayamos por partes, porque cada afirmación en este párrafo tiene un problema distinto:

  • No tengo idea de quién es "Gerardo". El párrafo lo da por sentado, como si el lector ya supiera de quién habla y cuál es mi relación con él. Yo no la conozco.
  • La "multicuenta de Debunker MX" es una asociación sin ningún sustento. No se cita ninguna evidencia — ni técnica, ni testimonial, ni circunstancial — que vincule esa cuenta conmigo. Es una afirmación que se presenta como hecho sin ofrecer una sola prueba.
  • La supuesta amenaza de "doxxeo" es, en el mejor de los casos, una interpretación; en el peor, una invención. No hay cita textual completa, no hay captura, no hay contexto verificable — solo la palabra del autor sobre una cuenta que ni siquiera está probado que me pertenezca.

En conjunto, el párrafo encadena una cuenta ajena ("Gerardo"), con una cuenta anónima no identificada ("Debunker MX"), conmigo, y de ahí concluye una amenaza — sin un solo eslabón documentado entre esos puntos. Es el tipo de razonamiento asociativo que uno esperaría en una teoría conspirativa, no en una tesis de posgrado sometida a comité. Y es justamente ese tipo de pasaje el que motivó mi solicitud a la ENAH: no pido que se elimine la tesis ni que se censure al autor, pido que alguien explique cómo un párrafo con este nivel de sustento pasó una revisión académica rigurosa.

Por qué esto no es un error aislado

Lo que hace esta mención especialmente grave no es solo su falsedad, sino el contexto en el que aparece: como parte de un patrón sostenido de acoso que documento desde hace tiempo y que atribuyo a Jesús Aguilar Andrade (conocido también bajo distintos alias en línea).

Este patrón incluye, entre otros elementos:

  1. Publicación de blogs anónimos o semi-anónimos dedicados a difundir señalamientos sin sustento en mi contra.
  2. Vandalismo de espacios legítimos — intervención de blogs y páginas que no le pertenecen para insertar el mismo tipo de contenido.
  3. Narrativa de victimización en tercera persona, presentándose como la parte agraviada mientras es quien inicia y sostiene el hostigamiento.
  4. Acusaciones extremadamente graves y sin ninguna prueba, incluyendo llamarme "doxxeador" y, más grave aún, de lavado de dinero o "pedófilia" — una acusación que no solo es falsa, sino potencialmente delictiva de hacer sin sustento.
  5. Acoso extendido a mi comunidad: cada canal, blog o medio que me invita a colaborar recibe el mismo tipo de mensajes repetitivos e insistentes.

Documentar este patrón importa porque contextualiza la mención en la tesis: no se trata de un comentario académico aislado, sino de la extensión de una campaña que ya conocía antes de que este trabajo se publicara.

Lo que le pedí a la ENAH

El 8 de julio de 2026 envié una carta formal a las autoridades de la ENAH (Coordinación de Posgrado) y a la asesora de tesis, solicitando:

  • Confirmación de que la tesis fue sometida a una revisión rigurosa, considerando su extensión inusual.
  • Aclaración sobre la pertinencia académica de las menciones a mi persona, que considero irrelevantes y sin sustento probatorio.
  • Evaluación de si dichas menciones cumplen con los estándares de objetividad, relevancia y rigor académico que exige la institución.
  • Una nota aclaratoria en el repositorio oficial, en caso de que se determine que no cumplen con esos estándares.

También pedí la posibilidad de una entrevista directa con la asesora de tesis para exponer mi punto de vista.

Solicité respuesta en un plazo razonable, no mayor a 15 días hábiles. A la fecha de esta publicación, no he recibido ninguna respuesta.

Por qué lo hago público ahora

No busco impedir que se investigue o se escriba sobre mí — al contrario, agradezco el escrutinio informado. Lo que pido es que las instituciones académicas verifiquen lo que publican bajo su nombre, especialmente cuando se trata de señalamientos graves contra una persona identificable, sin sustento y con fuente en una campaña de acoso ya documentada.

El silencio institucional ante una solicitud formal, fundamentada y con plazos razonables, también es una forma de respuesta. Por eso hago pública esta aclaración y la petición que envié.

Sigo abierto al diálogo directo con la ENAH y con la Dra. González Díaz.

Si has documentado algo similar

Sé que no soy el único que ha sido blanco de este patrón. Si tú, tu canal o tu comunidad también han recibido este tipo de señalamientos infundados, blogs anónimos dirigidos en su contra, o intervenciones no solicitadas en sus espacios, te invito a hacer lo mismo que hice yo: documentarlo con calma y, si corresponde, presentar tu propia solicitud formal ante la institución pertinente.

No se trata de organizar una respuesta colectiva contra una persona, sino de que cada quien, de forma individual y con sus propios elementos, pida que las instituciones que respaldan este tipo de publicaciones verifiquen lo que están avalando. Entre más personas documenten su experiencia por separado ante los canales correspondientes, más claro queda que no se trata de un caso aislado sino de un patrón — y eso es información que las autoridades académicas necesitan para tomar una decisión informada.

Si quieres compartir tu experiencia conmigo de forma privada, mis canales de contacto siguen abiertos.