Vaticano y Nazis ¿cómplices?


 

La relación entre la Iglesia Católica y el nazismo (fascismo patriótico) es un tema complejo, que se define más como una mezcla de diplomacia pragmática, resistencia ideológica y, en algunos casos, complicidad institucional.


Revisando la historia, podemos darnos cuenta de que apenas seis meses después de que Hitler llegara al poder, en 1933, el Vaticano y el Tercer Reich firmaron el “Concordato entre la Santa Sede y el Reich Alemán”. El Papa Pío XI y el cardenal Eugenio Pacelli (futuro Pío XII) buscaban proteger los derechos de la Iglesia, mantener sus escuelas y asegurar que el clero pudiera seguir operando en una Alemania cada vez más hostil. 


Para el nazismo, este pacto fue un triunfo de relaciones públicas. Le otorgó una legitimidad internacional y logró que el Partido Zentrum (católico) se disolviera, eliminando la oposición política católica organizada.


A pesar del tratado, la relación se deterioró rápidamente. Los nazis comenzaron a cerrar escuelas católicas, arrestar sacerdotes y disolver las ligas juveniles para forzar a los niños a unirse a las Juventudes Hitlerianas. Recordemos que la filosofía católica (humildad, amor al prójimo, solidaridad, etc.) tiene enorme similitud con el socialismo real, y esto no fue visto con buenos ojos por ciertos sectores alemanes, pues lo miraban contrario a su filosofía radical.  


En 1937, el Papa Pío XI publicó la encíclica "Mit brennender Sorge" (Con ardiente preocupación). Este documento fue histórico porque fue escrito en alemán, no en latín, para que el pueblo lo entendiera, condenó la "divinización de la raza" y el estatismo absoluto del nazismo como una idolatría contraria a la fe cristiana. Fue introducido en Alemania y leído en todos los púlpitos, lo que provocó una violenta respuesta de la Gestapo. Miles de sacerdotes fueron enviados a campos de concentración, acusados incluso de actos inmorales.


El papel del siguiente pontífice, el Papa Pío XII, fue el más polémico. Muchos historiadores debaten si su silencio ante el exterminio de los judíos fue una forma de “neutralidad diplomática” para evitar represalias peores contra los católicos, o una total falta de valor moral.


Varios señalan que la Iglesia salvó a miles de judíos ocultándolos en monasterios y en el propio Vaticano, pero muchos otros sostienen que una condena pública y la excomunión masiva de los jerarcas nazis, muchos de los cuales eran católicos, podría haber frenado la maquinaria del Holocausto.


La postura de Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial se volvió “más cautelosa”, enfocándose en proteger los intereses de la Iglesia ante el fascismo y el nazismo. Al convertirse en Papa en 1939, poco antes de la guerra, Pío XII adoptó una postura de "silencio público” frente a las atrocidades del fascismo y el Holocausto, priorizando la diplomacia, al parecer temiendo que una oposición directa empeorara la situación de los católicos en Europa. Sin embargo, Mussolini y el líder católico compartían un fuerte anticomunismo, lo que facilitó la convivencia a pesar de las tensiones ideológicas y las leyes raciales italianas.

 

La Iglesia Católica como institución no fue una aliada ideológica del nazismo, pero sí mantuvo una relación diplomática tensa y, en ocasiones, una coexistencia forzada, que sigue siendo objeto de análisis hoy en día, y más por el actual resurgimiento de movimientos neo-fascistas y neo-nazis en Europa y América. Y lamentablemente, muchos seguidores de esas ideologías, hoy en día presumen en todas sus redes sociales ser fervientes católicos practicantes. 


La apatía de la Iglesia Católica podría volver a costar muchas vidas de inocentes si ellos mismos no detienen a todos los promotores de ideologías de odio que hay entre sus filas. 


La verdad sea dicha. Ahí se las dejo de tarea. 


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